Discurso de posesión de Pro-Rector de la PUCESE
Jokin Zurutuza
12 de enero de 1993

 

Es un gran honor y responsabilidad para mí asumir este servicio que hoy día se me encomienda. Es grande el honor porque considero que esta Sede Universitaria es el fruto ya consolidado del trabajo y del esfuerzo de muchos que han puesto en ella su confianza, su experiencia y su esperanza, para dar un fuerte impulso a la sociedad esmeraldeña. Y es una gran responsabilidad porque no es sencilla la tarea que se me encomienda. Es bien conocida por todos la altura que los anteriores Prorrectores han proporcionado a la Sede, tanto a nivel académico como en seriedad administrativa, en implementación en recursos humanos, económicos y materiales, instrumentos de trabajo, construcciones y, sobre todo, en cuanto al prestigio de esta institución ante toda la sociedad esmeraldeña.

La Iglesia de Esmeraldas es consciente de que en la educación tenemos uno de los recursos principales para el desarrollo cultural y social que tanto necesita nuestro medio. No cabe duda de que la Iglesia de Esmeraldas hizo siempre una apuesta decidida por la educación como medio para la promoción de esta sociedad y de los grupos más necesitados. También la Universidad está lejos de ser una institución de élites, ya que siempre ha sido la vocación de servicio a los mas humildes la que la ha movido.

Con agradecimiento recibimos hoy, yo y la comunidad Adsis, de manos del P. Juan Pablo Pezzi y de la comunidad comboniana la posta, el testigo, de esta labor de servicio tan bien expresada en el lema de nuestra universidad: "Seréis mis testigos". Queremos que la universidad dé testimonio de un Dios cuya presencia se localiza en las dinámicas de transformación de la realidad. Hemos de ir descubriendo los signos de su presencia en esta historia que nos toca construir. Por ello, como institución educativa y cristiana, somos invitados a ver la acción de Dios que transforma y libera y a participar en ella. Este es el desafío que como cristianos hemos de asumir.

Los grandes principios que, en opinión de la Iglesia de Esmeraldas, deben regir las actividades de la Universidad Católica son el servicio a las mayorías, la promoción de una cultura cristiana inspirada en el Evangelio y la búsqueda de respuestas significativas a los problemas existenciales.

En este sentido, la Universidad Católica debe, en primer lugar, preparar buenos profesionales cristianos que aporten al desarrollo local. Deberá, así mismo, fomentar una conciencia ética y promocionar una educación alternativa.

Queremos formar profesionales bien preparados, con un elevado sentido de responsabilidad, con espíritu de servicio y deseos grandes de superarse.

Queremos formar profesionales honestos que miren no sólo a su propio beneficio sino, sobre todo, al beneficio de la colectividad y de la mayoría.

Queremos profesionales que no disocien su formación de las necesidades de los demás. Que asuman las inquietudes de todos para, desde su lugar en el entramado social, reviertan con generosidad lo que han recibido, como quien lo hace porque es lo que tiene que hacer.

Estamos comprometidos en esta dinámica, y lo estamos todos los que hacemos comunidad universitaria, desde el más sencillo trabajador, pasando por cada uno de los estudiantes y hasta el más encumbrado profesor o directivo.

Esta tarea no es responsabilidad de uno solo, ni únicamente de los que dirigen la institución, si bien a ellos se les exige una dedicación especial. Esta tarea de ser testigos es compromiso de todos, allá donde cada uno deba realizar su labor profesional. Apelo, pues, a la dedicación, al tesón, a la audacia de todos. Como dice el refrán: "sólo el pueblo salva al pueblo". Que nadie piense que de alguna esfera privilegiada va a llover algún salvador o alguna mágica solición para sus problemas o los de la universidad. Piense más bien cuál es la aportación, el grano de arena que puede sumar al esfuerzo de todos.

Queremos seguir trabajando en la línea de seriedad y de claridad administrativa que lleva la Sede; en la misma línea de dar respuesta a las necesidades de Esmeraldas, de la Iglesia y de los jóvenes; con el mismo espíritu de colaboración con las autoridades e instituciones sociales seriamente comprometidas con el desarrollo justo, y de estrecha colaboración con la Sede matriz de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Agradezco sinceramente la presencia de todos ustedes y el espíritu de colaboración de todos los que conforman esta institución: personal administrativo y de servicio, estudiantes, profesores, directivos, amigos todos. Un especial agradecimiento a la ccomunidad comboniana y al P. Juan Pablo por la encomiable labor que realizó en estos años de su mandato. Gracias a Monseñor Bartolucci y a las autoridades de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador por haberme considerado digno de este servicio. Gracias a la comunidad Adsis que me acompaña. Gracias a todos los amigos de la Iglesia de Esmeraldas aquí presentes; a las autoridades públicas que hoy nos acompañan y a todos los amigos que vinieron a este acto. Gracias.

Jokin Zurutuza
Pro-Rector
Esmeraldas, 12 de Enero de 1993.


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