|
|
Discurso de
posesión de Pro-Rector de la PUCESE
Juan Carlos Melgar
17 de octubre de 2002
Hoy
siento una gran responsabilidad al asumir este servicio, como prorrector de la
PUCESE. Responsabilidad porque significa recoger un testigo bien alto de manos
de Jokin; permítanme que me dirija a él con cordialidad fraterna, porque
compartimos juntos vida y fe en la misma vocación Adsis. Soy testigo del gran
afecto que toda la comunidad universitaria ha depositado en él, fruto de su
gran dedicación y servicio, como docente y prorrector, de todos estos años.
Estoy convencido de que todos se alegran conmigo al saber que seguiremos
contando con el padre Jokin, apoyo y referencia espiritual para tantos
trabajadores, docentes y estudiantes.
En
estos momentos, seis meses después de llegar a esta tierra esmeraldeña, es más
la intuición que la posible experiencia acumulada, la que guía mis palabras.
Con el tiempo, irán ganando en concreción, traduciéndose en planes,
proyectos, acciones, en el marco del Plan Estratégico aprobado y compartido por
todos. Muchos de ustedes conocen mejor que yo los grandes retos de la Sede en su
empeño por servir al pueblo y a la Iglesia de Esmeraldas, entendiendo ambos
como un mismo espacio vital en el que cumplir las palabras de Jesús: “Seréis
mis testigos”. En este sentido, quiero recordar los grandes
principios inspiradores de la PUCESE, recibidos de la Iglesia de Esmeraldas: el
servicio a las mayorías, la promoción de una cultura cristiana inspirada en el
Evangelio y la búsqueda de respuestas significativas a los problemas más
urgentes de Esmeraldas.
Por
ello quiero referirme simplemente a tres actitudes en las que deseo caminar:
humildad, discernimiento y servicio.
Humildad,
que significa para mí ser consciente de mis limitaciones y capacidades,
porque creo firmemente que la grandeza reside en el interior de las personas
y de las instituciones.
Discernimiento,
para poder orientar bien las fuerzas, para que sea el impulso del Espíritu
de Dios y sus caminos los que ayuden a ver bien, con una mirada profunda,
planteando adecuadamente las prioridades.
Servicio,
como prorrector, que hoy se traduce en orientar, animar, acompañar el
trabajo y la responsabilidad de cada uno. Sé que no es posible abarcar todo
ni a todos, pero que, como los círculos que forma una pequeña piedra al
caer en el agua, colaborando juntos sí podemos cambiar.
Agradezco
sinceramente la presencia de todos y cada uno de ustedes y, especialmente, el
apoyo recibido por parte de todos los miembros de esta pequeña gran familia que
conforma la PUCESE: personal administrativo y de servicio, estudiantes,
profesores, directivos, amigos todos. Gracias a Monseñor Eugenio Arellano por
su cercanía y cordialidad y a las autoridades de la Pontificia Universidad Católica
del Ecuador por haberme considerado merecedor de su confianza.. Gracias a todas
las autoridades eclesiásticas, académicas y públicas que hoy nos brindan su
compañía. Gracias también a todos aquellos que no han podido hacerse
presentes, y que han manifestado su apoyo. Hoy me siento especialmente acompañado
por los miembros de mi comunidad Adsis, aquí presentes, y por tantos otros con
los que compartí vida y camino de fe en estos años pasados. A todos ellos, a
ustedes y a Dios que lo ha hecho posible, gracias.
Juan Carlos Melgar
Pro-Rector
Esmeraldas, 17 de octubre de 2002
Página principal PUCESE | Boletín informativo PUCESE | Proyectos de desarrollo | Escríbenos
Biblioteca virtual Miguel
de Cervantes
Fundación Adsis | Enlaces eclesiales
Esta página fue
creada el 20 de noviembre de 2002
Última actualización de esta página: 02/01/04.
© Copyright 2001 PUCESE. Todos los derechos reservados.