La inauguración.
P. Juan Meloni Ennas, Pro-Rector
5 de junio de 1981

En el nombre de Dios, y con la bendición del representante de Cristo en la tierra, hoy 5 de Junio de 1.981 la Sede de Esmeraldas de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, abre sus puertas y empieza sus labores en forma oficial y solemne.

Que este acontecimiento marca un hito en la historia de Esmeraldas lo atestigua la presencia de los ilustres personajes que han querido hacer más solemne esta hora y a quienes va nuestro agradecimiento más sincero.

Me permito añadir también que este nuevo centro universitario esmeraldeño representa la culminación de una profunda aspiración, largo tiempo fomentada en la Iglesia de Esmeraldas.

1.- La misión Comboniana empezó a trabajar en esta provincia en el año 1.955. Los Combonianos somos una comunidad que tiene, como única finalidad, la actividad misionera. Somos y nos sentimos profundamente misioneros, exclusivamente misioneros, es decir, gente que presta su servicio y desaparece. He aquí los principios clave que nos rigen en nuestra labor; y que hoy explican el nacer de esta sede universitaria.

a) Único afán de la Iglesia es servir: colaborar para que los hermanos que necesitan una mano, puedan desarrollarse y crecer hasta la madurez y autonomía religiosa y cultural; en consecuencia,

b) desde el período de nuestra formación y entrenamiento a la labor misional, consideramos nuestro primer deber, al llegar a una nueva tierra, olvidar nuestros intereses particulares, olvidar, en los límites de lo humanamente posible, nuestra patria y nuestra cultura, para empaparnos de la cultura, de la idiosincrasia, de las aspiraciones y necesidades, de las leyes y metodologías de trabajo del país al cual con todo amor servimos.

c) Obediente a uno de los principios más firmes transmitidos por su fundador, Daniel Comboni, como la herencia más preciosa, el misionero no desplaza ni tampoco reemplaza a nadie, ni quiere perpetuarse: al contrario, trabaja para que su presencia ya se haga innecesaria: colabora en lo que puede para que la comunidad madure, tenga sus cuadros directivos y orientatívos propios, sus propios líderes y marche con sus propias fuerzas, por el camino que ella misma se va trazando.

Perdonarán si me he extendido un poco en estos tres principios: pero son la única clave para comprender la obra de la Iglesia en Esmeraldas en estos últimos años y hoy, 5 de Julio de 1.981.

2.- Desde el momento en que la Iglesia de Esmeraldas nació a vida autónoma al tener su primer obispo en la persona de Monseñor Angel Barbisotti, su primera preocupación fue prestar los servicios a la educación de las nuevas generaciones, que crecían en la víspera de un despertar admirable de la provincia a la vida de la patria en rápido desarrollo.

Para cumplir con este servicio, el Vicariato Apostólico de Esmeraldas ha ido creando toda una red de obras educacionales, que en 1.981 suman 49 planteles, la mayoría en zona rural: la Iglesia trabaja a todo nivel, desde el jardín de infantes para los chiquillos de la Isla Piedad y del Pampón, al Instituto Normal Superior, desde colegios de Humanidades o Agronomía, hasta la Ciudad de los muchachos, la escuela especial Juan Pablo II para minusválidos o las escuelitas bilingües Cayapas.

3.- Esta labor en todos los campos de la educación, puso a la Iglesia siempre más en contacto con la realidad de la provincia y sus necesidades básicas: se dio cuenta que la colaboración más urgente que le pedía la provincia para solucionar de raíz sus problemas de desarrollo, era la formación de educadores.

Nacieron así, como obras de absoluta prioridad, en 1.964 la sección Normal del Colegio Sagrado Corazón, y en 1.975 el Instituto Normal Superior Nº 8 (fiscomisional), que en este momento cuenta con 381 estudiantes.

4.- Cuanto más trabajamos en la educación, tanto más nos convencemos de una verdad: la educación de la niñez y de los adolescentes, en el mismo tiempo es básica y sumamente delicada y difícil: es obra de arte de bien cualificados especialistas. Nos parece que nunca se hará demasiado para la capacitación de los educadores.

La Iglesia de Esmeraldas piensa que las inversiones de recursos humanos y materiales y los esfuerzos más provechosos son los que se hagan en dar a los maestros una capacitación humana y cristiana, sicológica y pedagógica siempre más completa, profunda y continuamente al día con el avance de las ciencias de la educación.

Por eso la Iglesia de Esmeraldas emprende hoy su nueva labor de formación de maestros a nivel universitario, convencida de prestar un servicio de primer orden al desarrollo de esta joven provincia.

Llena de esperanza y de ilusiones, con el entusiasmo de los organismos jóvenes, nace hoy la Sede de Esmeraldas de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Y, en este día tan prometedor y bello, ¿cuál es el mensaje que esta Universidad esmeraldeña hace llegar a la provincia?

5.— Nuestro primer mensaje es para la Sede matriz de Quito; y se compone de la única palabra que sale de nuestro corazón en este momento: ¡gracias! El gracias más sincero que pueda expresarse con palabras humanas. Gracias en especial al Gran Canciller, el Eminentísimo Cardenal Arzobispo de Quito, y al Vice–Gran Canciller, que nos brindaron su apoyo poderoso y decisivo. Gracias infinitas al Reverendísimo Padre Rector y a toda la larga lista de personas y organismos de la Universidad que nos comprendieron y con su apoyo hicieron posible este día.

Para el Dr. Gonzalo Cartagenova, nuestro enlace con la sede de Quito, mi gracias más amistoso: Gonzalo, usted recuerda muy bien los proyectos y las esperanzas de 1.974; han pasado años; nuestros sueños se han hecho realidad. Hemos llegado. Que Dios nos ayude a seguir adelante, con usted al lado.

Cabe aquí un gracias especial al Reverendísimo Padre Barriga y a toda la Directiva Nacional de CONFEDEC: gracias por su aprecio y su ayuda.

A todos los que se dedican a la educación en la provincia, como personas o como entidades, como autoridades y directivos o como educadores, llegue la expresión sincera de nuestro deseo de estar al servicio de todos ustedes, de todos, de los que nos quieren y de los que nos miran con recelo. Quiera Dios que esta pequeña sede universitaria tenga la oportunidad de comprobar con los hechos su amistad y su disponibilidad.

Y en este nuestro día natal, llegue nuestro más cordial saludo a la Universidad Técnica Luis Vargas Torres. Somos diferentes, como es lógico, pero somos hermanos y nuestra voluntad sincera es colaborar. En Esmeraldas no cabe perder tiempo y fuerzas en recelos mutuos. Hay mucho trabajo para todos, cada uno en su campo específico y con los medios, ideas y métodos que posee. La Universidad Católica en Esmeraldas, mientras brinda su colaboración, se propone considerar en todo caso a la Universidad Luis Vargas Torres como a una hermana que trabaja para el progreso de Esmeraldas con el mismo entusiasmo con que quiere hacerlo esta pequeña Universidad recién nacida.

Y finalmente nuestro mensaje lleno de respeto, amor y obediencia es para la Iglesia de Esmeraldas: y en especial para usted, Mons. Enrique Bartolucci, que la representa y dirige. Esta Sede Universitaria ha sido su gran deseo de estos últimos siete años: reciba de mi parte y de parte de los demás colaboradores y estudiantes, no sólo nuestro agradecimiento sino, y sobre todo, el compromiso de trabajar con Ud. para que la palabra de Cristo llegue a la cultura y a la educación de Esmeraldas, esa palabra que es luz, y fuente de progreso, de dignidad y de libertad.

Juan Meloni Ennas
Pro-Rector
5 de junio de 1981


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