Discurso por Vigésimo Aniversario de la Sede e inauguración del año académico 2000-2001
Monseñor Eugenio Arellano, obispo.

Distinguidos amigos de la mesa directiva, hermanos y hermanas que me escuchan.

Escuchando a los que me han precedido, en mi corazón había un fuerte sentimiento de acción de gracias a Dios. Daba gracias a Dios por ser obispo de Esmeraldas, de esta Iglesia que tiene una historia tan rica de hombres y mujeres que han pasado en estos últimos 46 años; hombres y mujeres que han sido valientes y que ellos también se merecerían una medalla; y que Dios, estoy seguro, que se las ha dado; hombres y mujeres que dejaron su patria y que vinieron a Esmeraldas, y que supieron caminar codo a codo con el pueblo de Esmeraldas; que fueron hombres y mujeres de carne y hueso; por lo tanto, llenos de defectos, a veces, pero que amaron este pueblo y que han dejado un sello de su amor a través de planteles educativos, de dispensarios, de hospitales, de obras sociales, intentando crear una mentalidad nueva. Le doy gracias al Señor porque creo que toda esta multitud de hombres y mujeres ha sido bendición para este pueblo. Lo sentía muy fuerte mientras les escuchaba a todos ustedes.

LOS SUEÑOS DE MONSEÑOR BARTOLUCCI.

Hace 20 años. Ha sido ya citado en varias ocasiones el famoso discurso inaugural de Monseñor Bartolucci. Y hace 20 años Monseñor Bartolucci decía, con razón, que la síntesis entre ciencia y espíritu era un reto inmenso y apasionante para toda la juventud. Él decía que no es en las agitaciones callejeras donde se producirá el fruto que todos esperamos en Esmeraldas; no serán las bombas o las balas de nadie que van a modificar el curso de nuestra historia, sino la inteligencia, la dialéctica, la honradez y el sentido de responsabilidad y de participación. Él decía que todos hablamos de liberación. Y es una palabra bonita, estupenda. Pero liberación no es destrucción del orden establecido. La liberación no significa destruir una realidad, sino construir otra, original y nueva, regida por otros valores. Decía que el problema del desarrollo en Esmeraldas es un problema cultural y moral, antes que un problema sólo político y económico. No habrá progreso, no tendremos un mundo nuevo, y será inútil toda educación a todos los niveles, sin una responsabilidad moral que nos mueva a compartir la bondad, la belleza y la riqueza del mundo. Una Universidad Católica que quiera contribuir de verdad en la formación de los futuros constructores de la sociedad, tendrá que saber educar en la responsabilidad moral como el factor más profundamente humano y humanista, como ese elemento esencial para llegar a una madurez social en la vida.

Por eso, la Universidad Católica de Esmeraldas, afirmaba Monseñor Bartolucci, quiere trabajar para el presente y el futuro y quiere trabajar en favor de una cultura de vida, de una civilización que se propone defender, dignificar y promover al hombre. Éste es sólo el primer paso, decía. Sólo Dios sabe a dónde llegaremos. Él conoce nuestra voluntad. Y siempre nos acompañará. Estamos seguros de ello, porque sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza.

LOS RETOS QUE NOS VIENEN DEL PASADO.

Son veinte años que hemos caminado después de ser pronunciadas estas palabras. Y henos aquí a todos ante el desafío de recoger nuestros pasos, recoger los pasos que hemos dado a lo largo de este camino histórico, recoger también los retos y los desafíos que nos vienen de la realidad de nuestra sociedad esmeraldeña, unirlos y proyectarlos en el nuevo milenio.

Ese mismo día de la inauguración de la Católica, el Padre Juan Meloni, como primer Pro-Rector de la PUCESE, manifestaba claramente el espíritu de comunión que debía de animar esta universidad y decía: A todos los que se dedican a la educación en la provincia de Esmeraldas, tanto personas como instituciones, a todos llegue la expresión sincera de nuestro deseo de estar al servicio de ustedes; quiera Dios que esta pequeña sede universitaria tenga la oportunidad de comprobar con los hechos la amistad y disponibilidad que siente hacia todos ustedes. Y terminaba diciendo: En Esmeraldas no cabe perder tiempo y fuerzas en recelos mutuos y desconfianzas entre las instituciones, hay mucho trabajo que hacer para todos, cada uno en su campo específico y con los medios, ideas y métodos que posee. La Universidad Católica en Esmeraldas, a la vez que brinda su colaboración, se propone considerar siempre a la Universidad Luis Vargas Torres como a una hermana que trabaja para el progreso de Esmeraldas con entusiasmo. Estos eran los sentimientos de comunión con los que nació la Universidad Católica de Esmeraldas.

LOS MENSAJES DEL LOGOTIPO.

Pero hay otra nota también que la caracteriza, y que la tenemos que tener en cuenta, y era precisamente el P. Juan Pablo Pezzi que, hablando del logotipo de esta institución, afirmaba algo que retengo muy importante, puesto que colorea un poco nuestra Universidad, cualifica la Universidad de Esmeraldas con un tinte marcadamente esmeraldeño. Decía: nuestro logotipo debe identificarnos como la única Pontificia Universidad Católica del Ecuador y, además, como Sede en Esmeraldas. Se optó entonces por conservar el logotipo de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, al cual le hemos añadido algo propio: la palmerita, el mar y el sol, algo que hace referencia inmediata a Esmeraldas, porque somos esmeraldeños a cepa cabal, nos sumamos a los esfuerzos de todos, somos parte de este pueblo, nos identificamos con sus luchas y angustias, con sus alegrías y esperanzas y, sin embargo, lo hacemos con un espíritu y un corazón propio, que nos viene del ser universidad católica.

Pienso que estas citadas referencias históricas nos dan a conocer el talante que animó y que sostuvo la Universidad desde sus comienzos.

MIRANDO AL FUTURO: LA FAMILIA...

Nosotros sabemos que la cultura de un pueblo es como el vientre materno donde se forman las personas, donde se forja el hombre; sabemos que ella le enseña a valorar la vida, a dominar el entorno y a vivir con sus semejantes. El hombre nace y se desarrolla en el seno de una determinada sociedad, condicionado y enriquecido por la cultura particular. El hombre y los pueblos reciben esta cultura, la modifican creativamente y la transmiten a los demás, y nosotros sabemos que la mediación más eficaz para transmitir la cultura, la mediación que la historia ha demostrado como más eficaz, es la familia, porque en ella los hijos, en un clima de amor, aprenden juntos con mayor facilidad la recta jerarquía de las cosas y de los valores. Y, sin perder los valores de la cultura tradicional, habrá que asimilar los valores de una cultura técnica industrial, que son propios de nuestra sociedad globalizada.

... VALOR DE LA CULTURA.

Ya el Concilio Vaticano II nos hablaba de que se reconozca en todas las partes y se haga efectivo el derecho de todos los hombres y mujeres a la cultura, derecho exigido por la dignidad de la persona, sin distinción de raza, de sexo, de nacionalidad, de religión o de condición social. Y continuaba: es preciso, por lo mismo, procurar a todos una cantidad suficiente de bienes culturales, principalmente los que constituyen lo que llamamos cultura básica, a fin de evitar que un gran número de hombres se vea impedido, por su ignorancia, por su falta de iniciativa, de prestar su colaboración auténticamente humana al bien común. Debemos tender a que quienes están dotados intelectualmente tengan la posibilidad de llegar a estudios superiores. En una ocasión como la presente, es muy importante recordar que el objetivo de todo proceso educativo, también universitario, es humanizar y personalizar al hombre y a la mujer orientándolos hacia su destino final.

... LIBERACIÓN Y EVANGELIZACIÓN.

El documento de Puebla nos decía que un proceso educativo cumple su finalidad cuando humaniza y personaliza al hombre y cuando logra que éste desarrolle plenamente su pensamiento y su libertad, sin límites, haciéndolos fructificar en hábitos de comprensión y de comunión. Aquí vemos que toda educación debe ser liberadora. La educación libera a las personas, libera a los pueblos y, por eso mismo, la educación tiene que ser evangelizadora.

La Iglesia del Ecuador, en su catecismo “En camino hacia el Reino”, nos dice que la universidad, considerada como escuela superior de la cultura, debiera capacitar a personas que sobresalgan por sus profundos conocimientos científicos y humanísticos, por su testimonio de fe ante el mundo, por su sincera práctica de la moral cristiana y por su compromiso en la creación de un Ecuador más justo y fraternal. De ahí la atención que todos debemos dar al ambiente intelectual universitario. Se puede decir que se trata de una opción clave y funcional de la evangelización, porque de lo contrario perdería un lugar decisivo para iluminar los cambios de estructura. De manera que, si recorremos el camino hecho por la PUCESE a lo largo de estos años y añadimos nuestra situación de Esmeraldas al comienzo de este siglo, y si todo esto lo ponemos a la luz de la carta apostólica Novo Millennio Ineunte (al comenzar el nuevo milenio), nuestro propósito en este momento se resume en las palabras que Jesucristo dirige a Pedro: rema mar adentro, rema mar adentro, porque mar adentro es donde se encuentra la abundancia de pescado. Mira con acción de gracias tu pasado, pero proyéctate hacia el futuro. Rema mar adentro, con la confianza de que no estás solo, sino de que esa orden viene de Jesús, seguro que la abundancia de pescados está allá, mar adentro.

FORMAR PROFESIONALES COMPETENTES Y HONRADOS.

Hemos recibido y recibimos desafíos de nuestra realidad de Esmeraldas, desafíos que nos inquietan y que, si los tomamos en serio, nos dan escalofrío. Desafíos muy serios. Por eso, creo que la Católica, al proyectarse en este nuevo milenio, deberá de tener muy presente que Esmeraldas necesita profesionales honrados; que Esmeraldas necesita profesionales y autoridades no corruptas; que Esmeraldas está necesitada de gente que con probidad y capacidad rijan los destinos; Esmeraldas necesita que al frente de cada una de las instituciones brillen hombres y mujeres transparentes. Y no digan que no se puede, (nuestro alcalde diría que sí se puede, ¿verdad?). Pero sí, éste es un desafío muy grande. Pero, ¿cómo puede ser que personas que se forman durante tantos años en las aulas universitarias, después están al mismo nivel que la rata de barrio que asalta las casas cuando el dueño no está? Pero, ¿cómo puede ser que profesionales que durante cinco, seis y siete años han estado sentados en las aulas universitarias, después carecen de toda dignidad y amor a la verdad? Es un desafío que nos viene de la realidad: formar profesionales competentes y honrados. Es un desafío que nos viene de nuestra situación: juntos caminar hacia una Esmeraldas nueva, que realmente podemos. Y por eso digo, a usted señor Rector de la Universidad Luis Vargas Torres: le tendemos la mano y recibimos su mano; luchemos juntos por cambiar esta Esmeraldas y hagamos que en nuestras universidades entre la calle a ellas y nuestras universidades salgan a la calle; que se llenen de pueblo y nos llenemos de pueblo y, juntos, intentemos ofrecer respuestas, no teóricas, e intentemos ofrecer, como respuesta a la situación, profesionales, hombres y mujeres preparados, próbidos, dispuestos a luchar contra todo tipo de deshonestidad. Ése es el reto mayor que nos viene de la realidad. Y yo creo que la Universidad Católica lo asume y quiere dar una respuesta.

REMAR MAR ADENTRO.

Yo le pido al Señor que resuene con fuerza ante los directivos de la Universidad y ante todo el personal docente y administrativo esta palabra esperanzadora de Jesús: remen mar adentro. No se olviden que van con Jesús y que sólo en alta mar se encuentra la abundancia de pescados. Sólo el que arriesga a sembrar conoce la alegría de la cosecha. Que el Señor bendiga vuestros esfuerzos.

Eugenio Arellano
Obispo de Esmeraldas
Esmeraldas, 7 de Junio de 2001.


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