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Pontificia
Universidad Católica del Ecuador Sede en Esmeraldas
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ANTECEDENTES.
La provincia de Esmeraldas por siglos había sido marginada de cualquier desarrollo, no sólo en lo político y lo económico, sino también en lo religioso. Y la gente esmeraldeña quiso avanzar, y rápidamente.
Hasta los años 60 la población esmeraldeña había sido insignificante. A la llegada de los primeros misioneros combonianos, 13 de Abril de 1955, la ciudad de Esmeraldas contaba con apenas 13.000 habitantes. Sin embargo, con el boom del petróleo y la construcción de la refinería, para 1974 el censo contabilizaba una población de 60.364 habitantes.
La Iglesia no pudo ignorar el crecimiento numérico y de las aspiraciones del pueblo esmeraldeño. Así que se hizo urgente contar con la ayuda de una comunidad religiosa capaz de solucionar algunos problemas y dar origen a una sociedad cristiana madura, con sus estructuras y sus líderes; hacer una labor típicamente misional donde la Misión Comboniana y la Iglesia Ecuatoriana debían sentirse responsables y comprometerse a fondo.
En la tarea de orientar a la gente esmeraldeña hacia un desarrollo cristiano e integral, un papel de primera importancia lo jugó la educación. Era esencial para el futuro de una comunidad humana que los jóvenes se formen en una mentalidad y conciencia cristianas y den un sentido cristiano al desarrollo.
Esmeraldas necesitaba maestros en todos los niveles y para esto se necesitaba contar con profesores bien formados. Es decir, que la provincia necesitaba una Universidad con una Facultad de pedagogía o Ciencias de la Educación.
El estado de la Educación fiscal de Esmeraldas no era en absoluto acorde con los principios del Vicariato, debido a que en los colegios fiscales de secundaria enseñaban muchos profesores con principios y valores muy contrarios al Evangelio, y con medios que ignoraban el elemental respeto a la dignidad de la persona.
Monseñor Angel Barbisotti, primer obispo de Esmeraldas, había manifestado en diversas ocasiones la idea de una Universidad católica para Esmeraldas. Sin embargo, no ejecutó la idea, tal vez porque en aquel tiempo ya se hablaba de una Universidad Laica para la provincia, y porque pensaba que en Esmeraldas no habría estudiantes suficientes para una Universidad Católica.
"Cuando de hecho empezó a funcionar la extensión de la Vicente Rocafuerte de Guayaquil, se dio cuenta de haber llegado tarde: algo me acuerdo que dijo al propósito, aunque sólo en plan de proyección hacia el futuro, tal vez sólo de deseo".
PRIMEROS PASOS.
El 16 de Septiembre de 1972 falleció monseñor Argel Barbisotti. Y el 8 de Septiembre de 1973 tomó posesión Vicariato el segundo obispo, monseñor Enrique Bartolucci, quien solicitó al P. Juan Meloni un informe sobre la situación de la educación católica. En dicho informe, el P. Meloni expresaba la inquietud acerca de la necesidad de una universidad católica en la provincia.
"El Obispo al momento se sorprendió y casi se asustó. Pero meses después espontáneamente me habló indicándome su serio propósito de llegar a la creación de una pequeña Universidad: desde un principio me habló de una Facultad de pedagogía, como primer paso".
La Iglesia de Esmeraldas se encontraba ante la constatación de que nunca había podido intervenir en la formación de los profesores de secundaria.
El Obispo tomó la iniciativa y convocó a los sacerdotes interesados en el tema de la educación a una reunión con el Dr. Gonzalo Cartagenova. Esta reunión tuvo lugar los días 18 al 20 de Septiembre de 1974, con el objetivo de analizar la factibilidad y las características de una posible futura Facultad de pedagogía.
En tal sesión se establecieron ciertas constataciones:
Se analizó también la factibilidad del proyecto, llegando a la conclusión de que la misma dependía de dos elementos básicos:
1. El compromiso de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.
"Para nosotros es impensable que esta institución, creada para desarrollar en la Iglesia Ecuatoriana una función orientadora hacia el Reino de Dios en su tierra, desoiga, en este momento tan determinante, la llamada a laborar para la creación de una sociedad cristiana en una provincia ecuatoriana que tanto necesita y que da pruebas de una receptividad maravillosa del mensaje evangélico. Estamos seguros de que la Universidad Católica del Ecuador no rechazará esta ocasión única de abrirse hacia horizontes misionales".
2. El compromiso de la Misión Comboniana. Este compromiso quedó patente en la reunión que posteriormente realizara el monseñor Bartolucci con su Consejo Presbiteral:
"Es verdad que esta nueva obra representa un recargo bien pesado para su economía, pero el Vicariato Apostólico considera esta iniciativa como necesaria para la evangelización, y por eso obra de Dios, y confía en la ayuda de Dios y en la comprensión y generosidad de todos sus amigos"
En aquella sesión del Consejo Presbiteral empezó a nacer oficialmente la Sede de Esmeraldas; y nació como obra del Vicariato.
El P. Juan Meloni fue encargado de redactar a nombre del Obispo y de llevar la solicitud oficial a Quito: el original para el Rector de la Universidad, P. Hernán Malo, y una copia para el Sr. Nuncio Apostólico. El Nuncio dio todo el apoyo y bendiciones para el proyecto, pero el Rector "dio una acogida muy fría. No nos dejó ni una pequeña esperanza de que nuestro sueño algún día hubiera podido realizarse".
Son duras las palabras del padre Meloni; seguramente tan duras como amarga fue la experiencia. En la postura del P. Malo había influido notablemente la reciente mala experiencia con la quiebra de la Sede de Riobamba. Esto había creado un gran recelo en los órganos directivos de la Universidad, que pensaban que esta nueva experiencia podría terminar de la misma manera.
"Yo, que nada sabía de todo ese problema, comentó la solicitud del Sr. Obispo hablando de la función evangelizadora que un centro de educación superior habría desarrollado en Esmeraldas; me acaloré un poco cuando le indiqué que, frente a la necesidad urgente de obras de desarrollo que Esmeraldas tenía en su asomarse por fin a la vida nacional, habría sido incomprensible que sólo un grupo de extranjeros se preocupasen, y que la Pontificia Universidad Católica del Ecuador no sintiese el deber y el honor de hacerse presente en una hora tan decisiva para una provincia del País, cuando la Santa Sede la había fundado para decir la palabra de Cristo a nivel de cultura superior no sólo en Quito sino en todo Ecuador.
Algo vi que vibró dentro de él, y nos separamos con cordialidad. Pero tuve la impresión que la fundación de la Sede de Esmeraldas se presentaba tan difícil que prácticamente podía considerarse improbable".
Este motivo y el hecho de que en 1975 el Vicariato Apostólico de Esmeraldas tuvo que asumir, a pedido de la Conferencia Episcopal, el Instituto Normal Superior nº 8, hicieron que se aplazara el proyecto de sede universitaria.
LA FUNDACIÓN DE LA SEDE.
Pasaron varios años. El tiempo es un buen compañero y la paciencia todo lo alcanza. De modo que en la segunda mitad del mes de Julio de 1980, monseñor Bartolucci, acompañado del P. Meloni, se presentó ante el Rector, ahora P. Hernán Andrade, para solicitar la creación de la Sede de Esmeraldas.
El P. Andrade les dio "buenas esperanzas, y pidió al Sr. Obispo que presentara una solicitud formal, con Mayor documentación y motivación, además de una más explícita planificación inicial".
Con fecha 31 de Octubre de 1980 se presentó la solicitud y el Consejo Superior dio su aprobación y autorizó la creación de la Sede de Esmeraldas el 15 de Abril de 1981.
En Mayo de 1981 comenzaron las clases en la Facultad de Ciencias de la Educación en la especialidad de Educación Primaria. Se inició con dos paralelos, uno matutino y otro vespertino, para dar facilidades a los estudiantes que trabajaban al mismo tiempo.
El día 5 de Junio de 1981, en el salón del Banco Central se inauguró solemnemente la Sede. Estuvieron presentes, entre otros, el Cardenal Arzobispo de Quito, monseñor Pablo Muñoz, Gran Canciller de la Universidad; monseñor Enrique Bartolucci, Obispo de Esmeraldas; el P. Hernán Andrade, Rector; el P. Julio Terán Dutari, Vicerrector; el P. Juan Meloni Ennas, Pro-Rector; el gobernador, el alcalde, el Director Académico de la PUCE, el Secretario General, profesores, estudiantes, trabajadores de la Sede, etc.
El Sr. Obispo de Esmeraldas pronunció un discurso que podemos considerar programático, donde dejó señaladas las orientaciones básicas y principios que, como hitos en el sendero, marcan el rumbo de esta institución, como mandato de la Iglesia de Esmeraldas.
Según gusta contar al P. Juan Melonni, la recién nacida Sede de la PUCE Tenía los siguientes "recursos terrenales": 156 sucres [sic]; una sala prestada por el Instituto Normal para secretaría, biblioteca y colecturía; el Rectorado compartido con el Instituto Normal; un aula, igualmente compartida con el Instituto.
El Consejo Superior conoció y aprobó, en sesiones de 16 y 22 de Diciembre de 1982, el texto del convenio entre la PUCE y el Vicariato Apostólico de Esmeraldas. Este primer convenio fue firmado por el P. Andrade y Mons. Bartolucci el 1 de Julio de 1983.
En tal convenio se establecía el compromiso de la PUCE por mantener y apoyar la Sede de Esmeraldas; la apertura de la Facultad de pedagogía y la posibilidad de nuevas facultades, especializaciones y programas; el nombramiento del Pro-Rector, por mano del Rector, previa consulta con el Vicariato; la encomienda al Consejo Superior de la Sede del gobierno y supervisión inmediata de la Sede; algunos acuerdos sobre asignaciones presupuestarias, gastos de funcionamiento, bienes, etc. Este convenio fue renovado el 20 de Julio de 1991, con algunos cambios en su contenido.
LOS AÑOS POSTERIORES.
En los dos primeros años de funcionamiento, la Sede pudo empezar a medir sus fuerzas y tener una idea de que estaba llamada al crecimiento. Como todas las instituciones, no podría mantenerse viva sin crecer gradualmente. No podía quedarse encerrada en una única especialización sin correr el riesgo de fosilizarse o perder pronto su razón de ser.
El pueblo de Esmeraldas comenzó rápidamente a ejercer presión sobre la Sede para la creación de nuevas especialidades. Se realizaron numerosas solicitudes verbales y escritas, con respaldo de muchas firmas.
En Enero de 1983 se dio inicio a la construcción del edificio direccional, primera estructura propia y en Mayo de ese mismo año se amplió el servicio de la Facultad de pedagogía, con las especializaciones de Educación Pre-primaria, Especial y Secundaria en Inglés.
En Octubre se matricularon los primeros 84 estudiantes de Ciencias Contables. Esta carrera hizo crecer aceleradamente a la Sede.
En 1984 ya se contaba con el primer edificio, pensado como administrativo pero que por muchos años tuvo que albergar oficinas y aulas. La inauguración oficial del edificio fue el 5 de Junio de 1985.
En ese año asumió las funciones de Pro-rector el P. Vicente Vivero, dado que el P. Meloni tuvo que partir para México.
En Octubre de 1985 inició la carrera de Enfermería donde fue un gran puntal Sor Piedad Rojas, de la Hijas de la Caridad.
En Mayo de 1986 fue nombrado tercer Pro-Rector el P. Juan Pablo Pezzi.
Pronto se hizo necesario construir un edificio para aulas. En Diciembre de 1990 ya se contaba con algunos fondos y se empezó la construcción del primer edificio de aulas. La inauguración de este edificio fue el 31 de Julio de 1992.
En estos años se abrió el área de Cursos Abiertos con los Cursos de Ciencias Religiosas, dirigidos por el P. Pedro Moschetto, sdb. Más tarde empezarían los cursos abiertos de inglés.
En Mayo de 1992 se inició la especialidad de Ciencias Naturales.
Después de más de seis años al frente de la Sede, el P. Pezzi se retira del cargo el 30 de Diciembre de 1992 para asumir otras funciones que la comunidad comboniana le encomienda.
El P. Jokin Zurutuza asume el Pro-Rectorado el 1 de Enero de 1993. La ceremonia de nombramiento fue el 12 de Enero.
En Mayo de 1993 se inician las carreras de Computación y Hotelería. La primera de ellas gracias a un proyecto de computerización de la Sede financiado por el gobierno belga. La segunda, gracias a sendos convenios firmados con la Asociación de Hoteleros de Esmeraldas, que ponían a disposición de la Sede todos sus hoteles para realizar las prácticas, y con la Escuela de Hotelería de la Sede de Ibarra, con el objeto de disponer del asesoramiento y los profesores necesarios.
El 10 de Mayo de 1993 se constituye la Fundación Esmeraldas con la finalidad de compartir con la Sede la vocación de servicio a la comunidad y el esfuerzo de promover el progreso a través de la formación de los recursos humanos y de la investigación aplicada a las necesidades regionales.
En Enero de 1994, la Unión Nacional de Periodistas entrega un reconocimiento a la Sede por considerarla la institución del año.
En Mayo de 1994, se inician las carreras de Ciencias Sociales y Lengua y Literatura. Estas dos especialidades, junto con la de Ciencias Naturales, son financiadas por la Conferencia Episcopal Italiana.
En Junio de 1994 inician los Cursos Abiertos de Computación.
En Octubre de 1994 se inician los Cursos de Profesionalización para profesores del Ciclo Básico del sector rural, en el marco de un convenio firmado entre las Universidades del país, el Ministerio de Educación y Cultura y el BID. En este mismo mes se inicia un proyecto de licenciatura en Docencia Primaria para egresados de institutos pedagógicos.
En Enero de 1995 comienza otro proyecto de profesionalización, dirigido a profesionales titulados con títulos no docentes.
En el mes de Mayo de 1996 se abre la especialidad de Comercio Exterior y se reabre Educación Especial, gracias a la colaboración de la OVCI-La Nostra Famiglia, la Conferencia Episcopal Italiana y el gobierno italiano.
Hasta el 1 de Abril de 1996 se graduaron 254 alumnos, repartidos en las carreras de Ciencias de la Educación en sus diferentes especialidades, en Ciencias Contables y Enfermería.
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Esta
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de esta página: 09/07/04
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